

Sin embargo, en concreto este libro de Saki no me ha gustado demasiado, salvo con honrosas excepciones como "A contracorriente" (un relato que esconde mucha ironía), "El huevo de Pascua" o la "Disuación de Tarrington" (con gran humor ácido y satírico).
La virtud que posee Saki es que envuelve muy bien al lector, lo conduce donde quiere, transmitiendo un aire de ironía en todas sus historias, hilarantes en todo caso.
El aspecto negativo, en cambio, de este autor, es que no se concentra demasiado en los finales de las historias, ya que no le interesan tanto como la crítica que subyace en ellos, y eso hace a menudo insulsas sus culminaciones.
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