miércoles, 30 de diciembre de 2009

El buen amigo

Extracto del noveno relato del libro "Mentes perversas" publicado por Mira Editores:

"Al anochecer la ciudad se vuelve transparente. En cierto modo es como un río de aguas claras. Se puede ver el fondo.
Tal vez sea por eso por lo que tengo la sensación de que quienes transitamos a esas horas por las calles no tramamos nada bueno. La gente honrada permanece en sus hogares, terminando su cena en familia o durmiendo temprano, quizás viendo la televisión con cierta desidia. Pero yo no veo la televisión. Sólo lo hago durante las noches cálidas, cuando el calor y los remordimientos no me dejan dormir. En cambio hoy hace frío, es octubre y el cierzo ruge abofeteándolo a uno en la cara como un capataz.
He aparcado a las afueras del barrio Oliver, y desde allí vengo andando. Primero transito por Antonio Leyva y luego giro a la derecha para comenzar Miguel Artigas. A estas horas los yonquis son costumbre en este lugar. Me cruzo con uno que parece un espectro, y a buen seguro que reúne todos los boletos para morir esta misma semana de sobredosis. Paso frente a la esquina de Rafael Salillas. Allí hay una silla de madera y una puerta abierta a una parcela de paredes cochambrosas. Se tienen que estar forrando la Dolores y la Rocío, pienso, porque mientras camino observo a otros tres fantasmas raquíticos, emergiendo de la luz tenue del vestíbulo precedido por aquella silla.
La droga mata. La droga consume. Pero el dinero también mata, o por lo menos el carecer de él. En mi caso ambos elementos jugaron en mi contra.
Alcanzo la calle del Doctor Purjasol y allí encuentro la Tasca del Caballo. Yo prefiero apodarlo “el faro”. Una de sus ventanas asoma a una antigua acequia donde los toxicómanos se pinchan de madrugada. Más allá, hay un desnivel que alcanza los terrenos del antiguo cuartel de San Lamberto y se extiende hasta la carretera de Logroño. Ha sido un paraje inhóspito durante años, hasta que comenzaron a edificar recientemente. Por esto llamo a la tasca “el Faro”, porque la luz de una de sus ventanas puede verse desde algunos puntos recónditos de la extensión, deshabitada como un mar tranquilo desde que el cuartel fue abandonado."

jueves, 24 de diciembre de 2009

La maldición de Golightly

Extracto del séptimo relato del libro "Mentes perversas" publicado por Mira editores:


"A Felipe Casadiel le hundieron el chasis delantero del cráneo de un puñetazo, o cayó de cabeza en el suelo impoluto del hospital cuando lo alumbraron, o su hermana lo atropelló con la bicicleta cuando eran niños, pasándole la rueda por encima de la cara, o qué sé yo. El caso es que Felipe era un muchacho retraído y taciturno, muy vulnerable a toda la barahúnda de conjeturas que sus compañeros de clase ideaban para explicar su deformidad física. Tenía la cara achatada como la de un murciélago, las orejas de coliflor, como los boxeadores veteranos, y una mirada imberbe agrandada tras el reflejo de los gruesos cristales graduados. Pero lo peor de todo era que su hermana pequeña resultó ser una chica hermosa como pocas en el pueblo.
Violeta, que así se llamaba, era tan bonita como las flores que le dieron el nombre. En su familia quedaba claro quién había heredado las facciones de la abuela Clara, mujer con un claro estilo Holly Golightly, quien enamoró a varios de los jóvenes más apuestos del país antes de su fatal accidente de coche. Felipe, en cambio, resultaba la excepción en una familia bien parecida. No en vano, encima del punto de honor del escudo de armas de la villa, aparecía el rostro del abuelo Casadiel como ejemplo de gallardía.
De esta manera, el hermano mayor tenía que soportar a diario un sinfín de ofensas. Sus padres le dedicaban a la pequeña todo tipo de agasajos y atenciones, comprándole la ropa más delicada que encontraban en las tiendas, mientras que a Felipe siempre le vistieron con camisas y pantalones remendados. La pequeña Violeta tenía los ojos claros como dos aceitunas verdes, era delgada y su pelo rubio ensortijado le caía sobre los hombros como una mantilla de oro. Los vecinos paraban a su madre por la calle para decirle lo mucho que valoraban la belleza de su hija, subestimando siempre la presencia del hermano mayor. Incluso una vez, el Ayuntamiento promovió un calendario con fines benéficos y fue Violeta quien protagonizó la portada con un vestido azul. Felipe, por supuesto, no figuró ni tan siquiera con su nombre, no fuera a provocar que los vecinos rasgaran la página del mes donde apareciese. Hasta Gervasio, el gato atigrado de doña Concha, tía y vecina de la familia, mostraba un dispar comportamiento ante cada uno de los hermanos. Mientras con Violeta era cariñoso y maullaba inocentemente buscando el tacto de sus delicados tobillos, la sola presencia del hermano mayor le hacía arquear el lomo electrizado y enseñar las fauces. "

martes, 22 de diciembre de 2009

"Maus", de Art Spiegelman


No acostumbro a leer cómics, aunque fue mi pasión de niño y adolescente, pero de cuando en cuando uno se encuentra con joyas imposibles de soslayar (bueno, no, en realidad fue mi hermano, dibujante, quien me la recomendó). El caso es que el tema era sugerente, y que una novela gráfica (un cómic con mucha letra y muchas páginas, para que me entiendan) haya ganado el premio Pulitzer, en el año 1992, desde luego que atrae y mucho.

Maus es una historia dura, durísima, enmarcada en la época y el lugar que por degracia todos conocemos (en centroeuropa, durante el Holocausto). Concretamente, la historia del protagonista transcurrirá entre ciudades, ghettos y campos de concentración situados en el este alemán, Polonia y Hungría. Es una historia que detalla muy bien los sufrimientos de las familias judías y la sistemática barbarie nazi, y el ser una historia ilustrada ejemplifica mejor las situaciones. Hay que destacar la idea del autor, Art Spiegelman, de representar a cada ciudadano con un aspecto diferente según el país o raza de procedencia. Así, los alemanes son gatos y los judíos ratones, lo polacos son cerdos y los ingleses perros.
Pero lo que le dio el premio Pulitzer no es desde luego el tratar una vez más este tema ya manido, no, sino cómo lo trata. Si uno lee esta historia descubrirá la tristeza diluida en casi 300 páginas, la desesperación, el amor inquebrantable, percibirá cómo aquellos años nefastos han calado en la personalidad del anciano que narra su experiencia en Auschwitz. Descubrirá la difícil relación entre un padre y un hijo que desea saber más sobre el Holocausto, los malentendidos cotidianos, las rencillas no cicatrizadas, los reproches entre ambos. Sin duda, es una historia sobresaliente.


(esclavos trabajadores rusos, polacos y holandeses en el campo de concentración de Buchenwald. Tras un año su peso corporal descendió de 73 a 31 kilos de media)

sábado, 19 de diciembre de 2009

Óscar Bribián en Cadena Ser

En Megaupload están los dos archivos que corresponden al reportaje emitido en Cadena Ser Zaragoza (Radio Zaragoza). Ahí aparecen algunas de las declaraciones que hice ante la periodista escasos minutos antes de la presentación de "Mentes perversas":

Primera parte:
http://www.megaupload.com/?d=NG5H8Z0J
Segunda parte:
http://www.megaupload.com/?d=CW1I4X6G

(Descarga el archivo y luego ejecútalo, está en formato .mp3)

viernes, 18 de diciembre de 2009

Condenados

Extracto del sexto relato que compone el libro "Mentes perversas", publicado por Mira Editores:

"Tardamos dos días en encontrar el camino. Hasta entonces habíamos venido los dos solos, mi amigo Juan y yo, desorientados y sedientos, pero desde allí comenzamos a juntarnos con otros viajeros errantes que salían de todas partes y desembocaban como nosotros en aquella carretera ancha de tierra y polvo. No sabíamos qué hacíamos allí y nadie respondía a nuestras preguntas. Todos hablaban para sí mismos, pero ninguno quería comunicarse con los demás. Yo tenía un brazo roto que no me dolía, y Juan cojeaba de una pierna y mostraba toda la cara cortada como a machetazos, pero no sangraba. Todo era extraño.
Después de muchos días de caminar sin encontrar ni una sola sombra de árbol seco, ni una planta, ni una raíz o un brote de mala hierba, oímos el ladrar de los perros. Hasta entonces nos habíamos convencido de que aquel camino, que atravesaba un pedregoso desierto de llanuras rajadas de grietas y salpicadas por cerros pelados, verdaderamente no tenía fin y no albergaba población alguna. Pero sí la había. El ladrido de los canes se oía desde lo alto de una ladera que se elevaba a un lado del camino y, al escuchar a los perros entendimos que más allá, salvando la pendiente, encontraríamos quizás un pueblo. Así que los que éramos más jóvenes, desoyendo los consejos de los ancianos, comenzamos a ascender la loma alejándonos del camino, con la esperanza de encontrar hogareños amistosos que nos orientaran y ofrecieran un buen plato de comida. Ya soñábamos con las jarras de agua fresca y la espumosa cerveza cuando coronamos la cima y nos encontramos con dos únicos cobertizos semiabandonados, con la madera corroída y los portones cerrados, y más allá una cerca de espino y alambre donde vivían encerradas las jaurías que habíamos escuchado. Llamamos a la puerta de uno de los cobertizos, con la esperanza de encontrar algún habitante, el cuidador de los perros tal vez. Al instante nos atendió un hombrecillo, abriendo la puerta con un lento chirrido y mirándonos desde su altura con hosquedad. Era un individuo canijo y encorvado, con la piel tostada por el sol del desierto y el rostro cubierto de forúnculos ponzoñosos, verrugas y sangre seca. El hedor que desprendía provocaba vértigo a los sentidos. En cuanto traté de presentarme, el hombrecillo se giró sobre sí mismo y gritó algo en su lengua, una lengua pérfida y viperina, tránsito entre el ladrido de un perro y el siseo de una serpiente. Y de esta forma nos vimos perseguidos por un grupo de hombrecillos que salieron furiosos del cobertizo, armados con arcos y lanzas. Nos siguieron y huimos de vuelta hacia el camino. A Juan lo..."

jueves, 17 de diciembre de 2009

2 microrelatos en el blog de Antón Castro

Antón Castro ha tenido la amabilidad de situar en su blog 2 microrelatos de mi autoría, que pueden leerse en:

http://antoncastro.blogia.com/2009/121404-oscar-bribian-dos-cuentos.php

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Nocte de Paz, antología de microrelatos

Ya puede descargarse gratuitamente la antología de microrelatos en formato PDF/FB2/EPUB "Nocte de Paz", en la cual he participado con dos microtextos: http://www.edicionesefimeras.com/noctedepaz.html

Dedicado a las fechas navideñas (con temática oscura y/o humorística), la antología está formada por textos de los siguientes autores:
Magnus Dagon, Sergio Mars, Juan de Dios Garduño, David Jasso, Rubén Serrano, J. E. Álamo, Nuria C. Botey, Juan Ángel Laguna Edroso, Pedro L. López, Roberto Malo, Fermín Moreno González, Pedro Escudero Zumel, Julián Sánchez, Santiago Eximeno, José María Tamparillas, Roque Pérez Prados, Óscar Bribián, Alberto García Teresa y Alfredo Álamo. La ilustración de cubierta la firma Petr Kratochvil.

José María Tamparillas y Santiago Eximeno han sido los coordinadores del proyecto, y el segundo ha sido también el maquetador y editor del volumen.

¡Que lo disfrutéis!

martes, 15 de diciembre de 2009

"Los ladrones de cuerpos", de Jack Finney


Jack Finney publicó en 1955 esta novela que ha inspirado películas y series de televisión. Una disimulada invasión extraterrestre tiene lugar en Santa Mira, un pequeño pueblo del norte de California. El doctor Miles Bennell recibe en su consulta a varios pacientes que aseguran que algunos de sus familiares han sido depuestos y sustituidos por seres exactamente iguales a ellos, con sus mismos rasgos físicos, manías y actitudes, e incluso conservando los mismos recuerdos; pero no son los verdaderos familiares, sino impostores.

Bajo esta premisa el escritor estadounidense plasma una originalísima e intrigante historia que a día de hoy se ha convertido en una novela de culto, un clásico de la literatura de terror y ciencia ficción.
La novela es bastante ágil, la prosa es correcta, los personajes bien definidos. Eso sí, algunos encontrarán cierta actitud "machista" en la voz del narrador, propia de la época, por otra parte (no me gusta comentar estas cosas, pero es que se nota bastante en varias expresiones).
Por otra parte, es una obra que ensalza el valor de la libertad y la individualidad en una sociedad moderna. Lo mejor, sin duda, es la premisa de la que parte, como he comentado antes. En su contexto temporal, fue una verdadera "revolución".

lunes, 14 de diciembre de 2009

Ya no nos quieren

Extracto del cuarto relato del libro "Mentes perversas" publicado por Mira editores recientemente:

"Cuando la señora Lozano le dijo a la policía que su hijo Carlitos era sonámbulo, los inspectores que llevaban el caso comprendieron mejor la desaparición del chico de seis años. No había huellas que delataran la intrusión de extraños en la casa, ni cerraduras forzadas o cristales rotos. Sencillamente, la puerta principal estaba abierta cuando Alberto, el padre, bajó al primer piso y sospechó que algo marchaba mal. Al principio pensó que alguien había entrado con hábil subterfugio en la casa. Muy decidido fue a la cocina para apropiarse de un cuchillo y el sólido martillo que descansaba en la caja de herramientas bajo la encimera. Alberto recorrió cada una de las habitaciones y pasillos de la casa, descalzo y en completo silencio, y sólo cuando comprobó que su hijo no dormía en su cama, comprendió que no habían sufrido ningún robo. Se trataba de algo más grave.
Pese a todo, los policías quisieron asegurarse de que no era un secuestro. En los primeros rastreos sólo se habían encontrado restos de tierra en el parqué, procedentes de las huellas que los perros dejaban en las alfombras al entrar desde el jardín, así como el rastro de las botas pequeñas que los dos hijos de los Lozano utilizaban para ir al colegio los días de lluvia.
Se trataba de una bonita casa de dos plantas con un jardín de sesenta metros cuadrados. En un extremo había un columpio junto a un gran limonero y, en el otro, una caseta de madera para dos perros. Las paredes exteriores del hogar de los Lozano eran blancas, aunque una antigua trastada de críos dejaba entrever una mancha de kétchup en forma de zeta borrada parcialmente tras mucho frotar. Todas las habitaciones tenían grandes ventanas con marcos grises, para que la luz matinal iluminara los amplios espacios. En el sótano había una bodega cubierta con listones de madera de nogal y un aparcamiento doble de garaje. Los policías murmuraban entre sí. Una casa preciosa, el sueño de cualquier familia modesta.
—No es la primera vez que ocurre, agente, ya se lo hemos dicho —insistió Claudia Lozano visiblemente alterada—. El caso es que nunca había salido más allá del jardín. Pero esta vez debió de saltar la valla y… oh, Dios, ¡pueden haberlo atropellado!"

sábado, 12 de diciembre de 2009

Reseña de Mentes perversas

En el portal Ociozero aparece la primera reseña del libro, realizada por Fernando Martínez:
http://www.ociozero.com/12012/mentes-perversas

Me quedo con sus conclusiones:
Lo mejor: Las buenas descripciones que a lo largo de los diferentes relatos vamos a poder leer.
Lo peor: La corta extensión de la recopilación. Te quedas con ganas de más.