En la página principal de la web de Anika entre libros se puede ver entre las novedades la entrevista que me hizo Fernando Martínez Gimeno para la publicación. Ahora mismo comparto sitio con (¡qué honor!) José Carlos Somoza.
Más concretamente, la entrevista se encuentra pinchando en el siguiente enlace:
Entrevista a Óscar Bribián en Anika entre libros
domingo, 27 de junio de 2010
viernes, 18 de junio de 2010
Reseña en Anika entre libros
Ha aparecido una reseña de la novela Raazbal, a cargo de Fernando Martínez Gimeno, en el concurrido portal literario "Anika entre libros". Podéis leer la reseña aquí o pinchando en el enlace:
http://libros2.ciberanika.com/desktopdefault.aspx?pagina=~/letras/b/P05519.ascx
http://libros2.ciberanika.com/desktopdefault.aspx?pagina=~/letras/b/P05519.ascx
miércoles, 16 de junio de 2010
"Raazbal" se vende bien
lunes, 7 de junio de 2010
Presentación de Raazbal en Casa del Libro
Presentación de la novela de género fantástico "Raazbal" el próximo viernes 11 de junio, en la Casa del Libro de Zaragoza, situada en la calle San Miguel. El evento tendrá lugar a las 19:30 horas. El escritor Roberto Malo presentará la obra junto al autor, Óscar Bribián.
Durante la misma se proyectará un book-trailer y los lectores podrán charlar con el autor sobre la ejecución de la novela y las anécdotas relacionadas con ella.
viernes, 28 de mayo de 2010
Feria del libro de Zaragoza, 2010
La próxima semana estaré firmando en la Feria del Libro de Zaragoza. Este año la feria es del 28 de Mayo al 6 de Junio, de 11 a 14 y de 18 a 21:30 horas.Por mi parte, yo estaré firmando ejemplares los días:
-Martes 1 de junio, de 19:00 hasta cierre en Mira editores.
-Domingo 6 de junio, de 18:00 a 19:30, en Casa del Libro
A continuación un enlace con todo el programa de la Feria del Libro:
http://www.feriadellibrodezaragoza.leggio.info/index.html
miércoles, 26 de mayo de 2010
Raazbal, citas 8
«Vuestro nombre será grabado en el mármol de los palacios,
y el del enemigo se perderá como las pisadas en la arena».
Sobre las guerras de Trecia.
Relatos del historiador y poeta Séfiles.
Cita inicial del capítulo 27 de la novela Raazbal
y el del enemigo se perderá como las pisadas en la arena».
Sobre las guerras de Trecia.
Relatos del historiador y poeta Séfiles.
Cita inicial del capítulo 27 de la novela Raazbal
lunes, 24 de mayo de 2010
Raazbal, fragmento del capítulo 2
Fragmento del capítulo segundo de la novela Raazbal, de Óscar Bribián:
"Martín manejaba las riendas del carromato tirado por bueyes, haciendo caso omiso de las miradas y los comentarios de la gente que saludaba al conde afectuosamente. Ambos iban sentados en el pescante, y detrás de ellos, custodiando el plúmbeo cargamento de barriles de vino, permanecían el bueno de Andrés y el gigantón Vicente, dos hombres de la guardia del conde.
Poco antes habían atravesado las puertas del recinto amurallado que rodeaba la ciudad, y ahora dejaban la amplia y bulliciosa plaza del mercado para adentrarse en la calleja del vinatero. La ciudad parecía un verdadero pozo de basura, debido a la cantidad de barro producido por las lluvias estivales y los desechos que la gente descargaba en la calle. Prácticamente en todas las ciudades del reino había que atravesar dichas calles pisando sobre tablones y defender las casas con diques de piedra. Solo en Tesara, la capital, las avenidas más céntricas y distinguidas estaban pavimentadas. Pero allí las rodadas quedaban enterradas de tal modo en el barro que los carros apenas podían salirse de ellas para dejar paso al que viniese en dirección contraria. El estiércol se depositaba sin miramiento alguno en la calle, ni más ni menos que las demás basuras, y los mendigos dormían sobre este terreno inmundo, envueltos en harapos. Muchos de ellos aguardaban en la puerta de la iglesia a las señoras que salían de misa, tendiéndoles entonces sus demacradas manos para recibir una mísera limosna."
Poco antes habían atravesado las puertas del recinto amurallado que rodeaba la ciudad, y ahora dejaban la amplia y bulliciosa plaza del mercado para adentrarse en la calleja del vinatero. La ciudad parecía un verdadero pozo de basura, debido a la cantidad de barro producido por las lluvias estivales y los desechos que la gente descargaba en la calle. Prácticamente en todas las ciudades del reino había que atravesar dichas calles pisando sobre tablones y defender las casas con diques de piedra. Solo en Tesara, la capital, las avenidas más céntricas y distinguidas estaban pavimentadas. Pero allí las rodadas quedaban enterradas de tal modo en el barro que los carros apenas podían salirse de ellas para dejar paso al que viniese en dirección contraria. El estiércol se depositaba sin miramiento alguno en la calle, ni más ni menos que las demás basuras, y los mendigos dormían sobre este terreno inmundo, envueltos en harapos. Muchos de ellos aguardaban en la puerta de la iglesia a las señoras que salían de misa, tendiéndoles entonces sus demacradas manos para recibir una mísera limosna."
sábado, 22 de mayo de 2010
Raazbal, citas 7
«Llegarán los días en que las tribus Chask se unirán
y formarán el mayor imperio jamás visto,
esquilmarán las praderas, quemarán los bosques
y derruirán las ciudades de los hombres».
Crónicas del Mundo Oculto. Tomo IV.
Cita inicial del capítulo 23 de la novela Raazbal
y formarán el mayor imperio jamás visto,
esquilmarán las praderas, quemarán los bosques
y derruirán las ciudades de los hombres».
Crónicas del Mundo Oculto. Tomo IV.
Cita inicial del capítulo 23 de la novela Raazbal
jueves, 20 de mayo de 2010
Raazbal, fragmento del capítulo 10
Fragmento del capículo décimo de la novela Raazbal, de Óscar Bribián:
"Pasaron bajo la arcada y entraron en el lujoso vestíbulo, donde confluían varios pasillos. Había algunos asientos rebajados en el muro de piedra, así como bancos de madera y una larga alfombra roja que ascendía frente a ellos a través de una ancha escalera con balaustrada de bronce. Uno de los guardias, apostado al pie de la escalera sosteniendo una alabarda, encontró la mirada de Laertes y les pidió que le acompañasen. Subieron la escalera y continuaron por un largo pasillo, atravesando un salón lleno de espejos y la antecámara de música, hasta que finalmente alcanzaron el salón del trono.
En la estancia se podían contar casi treinta personas de distinta importancia, todas ellas congregadas en un amplio semicírculo frente al anciano rey y en torno a un detallado mapa del territorio de Pulse y las tierras extranjeras, el cual se había desplegado en el suelo embaldosado. El salón estaba decorado con tapices de terciopelo rojo donde se narraban batallas y hechos históricos de forma pictórica, y la totalidad de las paredes y techos presentaba una riquísima ornamentación de madera de roble.
En cuanto Laertes cruzó el umbral, Argnor III esbozó una sonrisa y se levantó de su trono con dificultad. Martín observó que bajo la corona había un hombre marchito, con el pelo ralo y la barba corta y blanca como la nieve. Vestía una túnica pardusca bajo una gruesa capa púrpura, y sus facciones eran duras y marcadas por la delgadez.
—¡Ay, Laertes! —exclamó—. Mi buen acreedor. Gracias a Dios que has llegado. Dinos qué ven tus ojos que no alcanzan a ver mis heraldos."
En la estancia se podían contar casi treinta personas de distinta importancia, todas ellas congregadas en un amplio semicírculo frente al anciano rey y en torno a un detallado mapa del territorio de Pulse y las tierras extranjeras, el cual se había desplegado en el suelo embaldosado. El salón estaba decorado con tapices de terciopelo rojo donde se narraban batallas y hechos históricos de forma pictórica, y la totalidad de las paredes y techos presentaba una riquísima ornamentación de madera de roble.
En cuanto Laertes cruzó el umbral, Argnor III esbozó una sonrisa y se levantó de su trono con dificultad. Martín observó que bajo la corona había un hombre marchito, con el pelo ralo y la barba corta y blanca como la nieve. Vestía una túnica pardusca bajo una gruesa capa púrpura, y sus facciones eran duras y marcadas por la delgadez.
—¡Ay, Laertes! —exclamó—. Mi buen acreedor. Gracias a Dios que has llegado. Dinos qué ven tus ojos que no alcanzan a ver mis heraldos."
lunes, 17 de mayo de 2010
Mapa del mundo de Arasca, de la novela Raazbal
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